miércoles, 27 de abril de 2011

HADAS VERDES IV

 El consumo de absenta implica un ritual previo tan importante como la propia ingesta del licor. Se deposita un terrón de azúcar, previamente quemado por algunos, sobre una cucharilla con un orificio en la parte inferior; ésta se sitúa sobre la copa y, poco a poco, se va vertiendo agua muy fría sobre el azucarillo que lentamente se deshace y cae en la copa. Las proporciones de agua y licor van a gusto del consumidor y el resultado es una bebida blanquecina, de aspecto lechoso, que debe beberse de un trago. En la época en que el consumo de absenta era habitual era habitual encontrar una fuente de agua fría en bares y cafés o en su defecto, una jarra en las mesas. La absenta se popularizó por se precio económico, llegó a ser más barata que el vino, y por sus efectos rápidos y fuertes ya que un alto consumo llevaba a estados de delirio importantes y, en algunos casos, podía provocar alucinaciones aunque sobre este punto hay mucho más mito que realidad en lo que al consumo de absenta se refiere. En cualquier caso el consumo de absenta nunca se hacía de manera exclusiva y solía ir mezclaba con hachís, opio, cognac, vino y todo tipo de licores de ahí que los resultados fueran altamente imprevisibles.

1 comentario:

  1. Bien. ¿Hay alguna fuente usada para esta entrada o una recomendación para profundizar el tema?

    ResponderEliminar