El licor de yerbas, de 50 y 70 grados, se pone de moda entre jóvenes que gustan de bebidas fuertes. Está hecha a base de ajenjo y quema, corta la respiración y ´acelera´. A Van Gogh, dicen, le dio valor para cortarse la oreja, pero nadie sabe si vio seres fantásticos.
Es una bebida de alta graduación (de 50° a 70°), obtenida de la destilación de varias plantas mediterráneas, principalmente ajenjo (absenta), anís e hinojo. Muy aromática, seca y se puede tomar sola, con dulce y agua como aperitivo, y también se puede mezclar; flamead: en una copa pequeña sirvien una medida, por encima se coloca una cuchara con hoyos y un terrón de azúcar, un chorrito de agua y fuego... las Hadas Verdes revolotéan en la cabeza.
Popular por la película Moulin Rouge, donde los protagonistas aparecen bebiéndolo, se sabe que la absenta o licor de ajenjo, que también se conoce como "hada verde" (existe el mito de que cuando se toma en exceso aparece una pequeña mujer de color verde brillante), es una bebida muy antigua.
Cuentan que los artistas y bohemios del siglo XIX y hasta principios del XX la bebían. Rimbaud, Ernest Hemmingway, Verlaine, Van Gogh, Baudelaire, Lautrec, Manet, Victor Hugo, Oscar Wilde defendían su consumo alegando que el licor estimulaba su creatividad. Unos aseguran que Oscar Wilde decía que "después del primer vaso ves las cosas como te gustaría que fueran, tras el segundo las ves como no son en la realidad, y al tercero las ves tal como son, y eso es lo peor de todo".

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