miércoles, 27 de abril de 2011

HADAS VERDES II

Inevitablemente unida en el imaginario colectivo al París del siglo XIX, a la Bohemia Francesa, a las reuniones de pintores, artistas, escritores y poetas en los cafés del Barrio Latino, Montmatre o Montparnasse, la absenta se ha convertido en fuente de mitos y leyendas, bebida prohibida y reflejo líquido de un movimiento artístico y social decadente y marginado pero nunca marginal, que se posicionó frente a la estricta e imperante sociedad burguesa y capitalista a lo largo de la segunda mitad del XIX francés.

De Francia, este benéfico y mágico licor pasó al resto de Europa y América donde alcanzó gran predicamento. Grandes aficionados a la absenta fueron Paul Gauguin, Edward Munch, Edgar A. Poe, Charles Baudelaire, Toulouse-Lautrec o dos claros exponentes de la vida bohemia como fueron Arthur Rimbaud y Paul Verlaine, quienes recurrían frecuentemente a la absenta y al hachís para alcanzar un estado visionario y trascendental de inspiración poética y artística.

A bebedores de absenta pintaron con maestría Pablo Picasso, Edgar Degas, Viktor Oliva o Edouard Manet. Hasta de Ernest Hemingway, que en su obra Muerte en la tarde la describe como “una alquimia líquida que cambia las ideas”, se dice que recurrío a ella para reunir el valor necesario y saltar al ruedo para torear. Oscar Wilde, insigne bebedor de absenta, dijo: “Después del primer vaso, uno ve las cosas como le gustaría que fuesen. Después del segundo, uno ve las cosas que no existen. Finalmente, uno acaba viendo las cosas tal y como son, y eso es lo más horrible que puede ocurrir […] Así pues ¿cuál es la diferencia entre un vaso de absenta y el ocaso?”

La absenta, el hada verde, musa imaginaria e imaginada de artistas y soñadores, habitual en eternas tertulias nocturnas en las que, entre el humo del opio y el tabaco, se destripaba la mediocridad burguesa en sórdidos y elegantes cafés de un París que brillaba como ninguna otra ciudad de la época y en los que los intelectuales y artistas se mezclaban sin pudor con prostitutas, alcohólicos y demás gentes de dudosa reputación que habitaban las sórdidas entrañas de la ciudad.

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